Tito Hidalgo: “Gambo me ha hecho recordar por qué he dedicado mi vida a la pediatría”

El doctor ha dedicado su vida laboral a la pediatría y ahora, recién jubilado, acaba de emprender una nueva aventura: instalarse en Gambo los próximos dos meses donde aportará sus conocimientos y experiencia para ayudar a los niños enfermos de esta región de Etiopía.

Se te ve feliz, no lo puedes negar… ¿Qué te ha llevado a salir de tu merecida y plácida jubilación para trabajar estos meses en Gambo?
Es cierto, estoy tremendamente feliz de estar en Gambo. Me jubilé en diciembre y volver a Gambo me hace recordar por qué he dedicado mi vida a la pediatría. Sin duda, mi verdadera pasión. Hace cuatro años que colaboro con Llevant en Marxa, y he estado en Etiopía unas seis veces, pero hasta ahora solo podía dedicar a las expediciones médicas parte de mis vacaciones, una semana o quince días como máximo. Ahora que me he jubilado he decidido hacer lo que hacía tanto que deseaba. La solidaridad es una cualidad noble del ser humano y estoy convencido de que los que somos médicos vocacionales tenemos bastante desarrollado ese sentimiento de trabajar en beneficio de los demás. Cuando comento este tipo de experiencias con mis compañeros, a la mayoría de ellos también les encantaría vivirlas pero por distintas circunstancias a veces resulta complicado.

¿Cuál es la situación de la Unidad de Pediatría del Hospital de Gambo?
La pediatría está increíblemente ocupada, hay muchísimo trabajo en materia de sanidad infantil. En ciertas épocas aumenta tanto que hay dos e incluso tres niños por cama. Esto ocurre porque hay una capacidad para unos 40 niños en camas individuales pero siempre se sobrepasa el número de enfermos, ha llegado a haber días en los que acudían 90 niños.
Es tremendo porque no hay medios suficientes para el diagnóstico como en Mallorca. Me refiero a que no puedes realizarles, por ejemplo, radiografías, análisis, ecografías, resonancias magnéticas o TACS. Un hecho que provoca que prácticamente tengas que diagnosticar con medios ambulatorios y con la información que nos dan las exploraciones.

Entiendo que la falta de medios dificulta el trabajo médico…
El problema es que directamente no hay medios. Utilizamos los medicamentos y otros utensilios que llevamos nosotros de Mallorca y de España. Por eso siempre que viajamos a Gambo vamos tan cargados. Incluso lo que para nosotros es básico en España, en Etiopía puede salvar vidas.

¿Cómo es tu día a día de aquí en Gambo?
La verdad es que prácticamente todo mi tiempo en Gambo transcurre en el Hospital. Desayunamos con los médicos y cooperantes en la residencia y poco más tarde de las 8 de la mañana empezamos las primeras visitas a los niños hospitalizados. A ello nos dedicamos toda la mañana, aunque no siempre tenemos tiempo de verlos a todos. Por eso, después de una pequeña parada para comer, seguimos con las visitas y con otras consultas externas de niños que acuden al Hospital.

Otra de las batallas de uno de los países más pobres del mundo es la vacunación infantil...
Aquí en Etiopía he vuelto a encontrarme enfermedades que no había visto desde hacía 40 años, cuando yo era residente, y que ya no se ven en Mallorca, como por ejemplo el sarampión o la tos ferina que se evitan gracias a la vacunación. Aunque es cierto que en este país existe un plan nacional de vacunación, hay que tener en cuenta que más del 80% de la población es rural y ello impide que los planes no lleguen a todo el mundo.

¿En qué estado llegan los niños al Hospital?
La verdad es que al Hospital de Gambo no llegan niños con un catarro, ni simplemente con un cólico. Las familias traen a sus niños cuando su estado ya es avanzado: una neumonía de varios días de evolución o diarreas que ya les ha provocado deshidratación. ¿Por qué? Básicamente porque para muchos el acceso hasta el Hospital en ocasiones es complicado. Por eso al principio intentan tratar a los hijos en casa y no es hasta que se dan cuenta que están realmente mal cuando buscan la ayuda médica. Entonces suelen quedar hospitalizados y reciben su tratamiento. En general se dan casos severos como, por ejemplo, tuberculosis, SIDA y malnutrición.

¿Has estado también en otros lugares, aparte de Gambo?
Sí, también he estado en Ropi, que es un pueblito pequeñito y muy pobre donde hay un consultorio al que acuden bastantes niños, sobre todo cuando realizamos las expediciones. Suele acompañarnos también un traductor. Como no hay hospital, llevamos nosotros medicamentos y los tratamos allí mismo. La verdad es que me encanta trabajar en Ropi.

¿Qué esperas de esta experiencia?
Tal vez suena demasiado esperable, pero estos dos meses me gustaría ayudar tanto como pueda. Me gustaría poder poner todo mi conocimiento, mis ganas y mi esfuerzo en tratar al máximo número de niños para que puedan continuar con sus vidas, con la máxima calidad posible. Para mi esta experiencia es un regalo y me hace sentir en paz con la vida, con el mundo y conmigo mismo.

No Comments

Post a Comment